Desde que te perdí, me volví un ente maligno. Mi aspecto se volvió frío, mi sonrisa ya no existe y mi autoestima ya no es la misma.
Si digo que te sigo amando, es mentira. Si digo que no te extraño, es más mentira aún. Si intento no mirarte me muero, y si te miro, me cuelgo.
En tus pensamientos un olvido, y en los míos, un extraño sentimiento de delirio. En mi vida una agonía, y en la tuya, hasta una hazaña o una fechoría. ¿Piensas en nosotros?
Te regalaría mi vida, te regalaría mi fatiga, mi dolor, mi alegría. Te sacaría mil pensamientos, mil rosas, mil acordes y mil recuerdos. Te robaría mil y una sonrisas, te robaría tu vida. Te robaría tu calidez, tu alma y tu apatía.
Te diría todas las cosas que no dije, te preguntaría todas los placeres que escondidos tienes. Te hablaría toda la noche, te besaría sin pensarlo dos veces y tres cuartos. Te amaría como siempre, como lo hice siempre. Pero surge una asimetría, desde que te perdí, me volví un ente maligno. Mi aspecto se volvió frío, mi sonrisa ya no existe y mi autoestima ya no es la misma.

