La luna en el cielo se enforma en llanto, encarnándose en tus labios. Tus correas te atan a la desgracia, eres blanco pero no puedes escapar. Así te educaron. Tu corona te ciega por demás, tus amigos que desmienten todo y te dicen que nada es verdad. La realidad de la hipocresía es un color que nunca se verá. Es como humo en tus ojos solo que no se va más, una nube de secretos que no te deja escuchar más alla. Volvemos al tema realidad. Me verás caer. Yo te veré volver, pero nunca, nunca nos vamos a ver. Simplemente se escoge el exilio, donde nadie te encuentre, dondo todo tenga sentido.
El hecho de revisarte punto por punto consiste en una sola opción, se llama obsesión. Elocuente dolor de no querer aparenter falacias. Indiferencia hasta que reviente, ese pudor que tenés siempre.
Todo el mundo quiere brillar como vos lo hacés, ¿por qué te molesta? Todo el mundo quiere ser original a más no poder, ¿por qué te molesta? Deja de escribir razones y pensá con la cabeza. Deja todo atrás, dejá de soñar que nunca jamás será. Todo puede pasar, y ahora que estamos juntos, todos podemos volar. El frenesí de nunca acabar, ¿te acordás?

