A veces las vidas tienen un fin. No hablo de un fin de suicidio, de muerte, no. Hablo de un fin corporativo. Un fin de etapas. Un fin. Simple y triste: fin.
Nada me deprime tanto como una carta no entregada, como lo que creí que era no fue, y lo que hoy le llamamos "no sos vos, soy yo". Exacto, no entienden nada. Yo tampoco, y sigo preguntándome porque hay gente que tiene tanta suerte y gente que no. ¿Qué hay de nosotros?¿Vamos a tener mala suerte y nos vamos a morir? ¿O ni siquiera aún morir? Entonces mi vida terminó aquí. Uno se cansa de esperar, las esperanzas se pierden y divagan, pero no vuelven jamás, o asi se supone.
Hace tiempo que espero que las cosas mejoren, y creo que ya va a pasar, porque ha sido hace poco tiempo, cuando me doy cuenta, ya pasaron casi 8 meses, y aunque me olvido, tampoco quiero olvidarme, Alice. Me gustaría que fuera más fácil. Claro, a mí también me gustaría mudarme con mi padre en un pueblo de muerte fantasma como Forks y encontrar un vampiro que además de hermoso es bueno, pero primero: mis padres no son separados. Segundo: en este mundo los vampiros no se andan mostrando por ahí. Tercero: Los vampiros no son buenos.
¿Sabes Alice? No quiero olvidar, pero tampoco quiero estar en esta situación. Ojalá fuera fácil como le fue a Bella Swan, ojalá todo el mundo se preocupara por mi bienestar, o al menos alguien importante. Ni siquiera eso.


No hay comentarios:
Publicar un comentario