A veces cuando soñaba que las cosas eran perfectas, tú faltabas. Y ahora que sé que lo son, te vas. No hay vuelta atrás, lo dicho hecho está, y nada volverá a ser igual. Mi mente enflorece dolores, y mi cuerpo desquita en pudores. Alguna vez soñé que seríamos completos, y otras veces pensé que me completabas en secreto. Sí, ese fue el error mortal, que tu nunca supiste perdonar.
El karma de quererte cada vez se vuelve más fuerte, y la agonía se vuelve candente. En cambio, no. Tú decides poderme. Tú decides creerme.
Nunca fue algo tan excéntrico. Pensar que fuimos ambos los coléricos. No tengo más pautas para este amor, que se pierde y se pierde, y lo único que ofrece es aumentar el dolor.


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