Todo lo que pasó es al fin un recuerdo, y aunque sigo remitiendote en mi mente, espero que pare pronto.
Sin embargo, no puedo evitarlo. A pesar de todo sigo extrañando tu nombre, tu risa y tu carita. No sé que pasará en el futuro, no tengo idea qué será lo que me espera, pero por ahora los días contigo fueron los más lindos, los mejores. Todo lo maravilloso que poseeo en algún momento debe irse, como tú te fuiste. Pero nunca supiste absolutamente nada. No te preocupes, yo siquiera lo supuse.
Tiempos que yo reía, ahora debo conformarme con una simple fotografía. Tal vez me confundí, y mal interpreté tus indicios, pero ya no hay nada que hacer, me enamoré.
‘A veces desearía que los días que fueron, volvieran tiempo atrás y viviesen aquí y ahora. A veces me siento vacía. A veces estoy muy insegura, y desearía que estés aquí. Y todos los días fueron un constante sueño diario, cosas que yo imaginé que sería. Y toda pequeña cosa que que eras, nosotros éramos los únicos en saberlo, y fui la única que te amé, y tú fuiste el único que hizo sentirme completa.
Cada recuerdo, cada canción que canto, y las melodías que me acompañan. Todas siguen siendo tuyas’.
Mis palabras son susurros a la hora de explicar lo que siento. Es un frenesí de pensamientos, una etapa de neta realidad, reflejos de nuestra complejidad.
Ápices de amor en una relación de estrellas. Figuramos pero verdaderamente nunca estamos. Somos estrellas, tu creaste estrellas, yo no era precisamente una estrella.
La realidad de nuestros pensamientos está basada en lo que sentimos o creemos sentir, y los sentimientos, en lo que vivimos, o bien, creemos vivir.


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