La pasión entre los dos. El contacto directo entre nuestros labios, paradas de asalto. Chispas de dolor y angustia de afecto, pero ¿importa? Entre vos y yo. Entre nuestros rodeos, todos más lentos. Nula es tu canción, nulo es mi dolor. Desapareces de golpe y luego vuelves. Aprietas mi corazón en llanto. Y su mirada, esa mirada, que ya desaparece de mi alma. Casi completo el hecho, hermosos cabellos, dime lo que te pasa. Soñemos un paraíso, soñemos que somos únicos y bien limpios.
Ya está, si él lo quiere. Si vos lo preferís, si todos concuerdan, yo ya no tengo paciencia. ¿Dignidad? Se me cayó por allí, tiempo atrás. Y yo sé, cuánto mi carmín te atrae. Y yo sé, si, por supuesto que lo sé. No te mueras ahora, no te caigas de nuevo. ¿Cuál será el nuevo conteo? Tu vida plagiada, mi voz entornada, y, bueno, las hormonas malgastadas. Vení. Sí, te llama la música. El vapor de nuestro amor, nos embriagó con su licor. Pero nosotros no nos confundimos, nosotros nos hundimos. Hundimos en nuestros deseos, complejos y bastante lentos.
Como quisiera tenerte, a pesar de que nuestras almas no se quieren, quisiera tenerte. Dejarte volver, dirigirte, componerte, pero. Pero sí, y no. Se corta la luz, se pierde la salida, se mata el avistaje, se consume mi embriague, y entonces todo vuelve atrás. Donde nos conocimos, donde coincidimos.
Vos sos vivo, bastante clandestino. Despertate de la idiotez, despertate de su promiscuidad, despertate, no vas a ningún lado así.
Etapa melódica al fin: yo tengo tantas poesías, tanto "coraje" y tanta avenida. Y vos sos tan ciego, tan cuerdo y ciego. Desierto. ¿Tanto te ibas a avivar? Despertaste hasta a los muertos.


No hay comentarios:
Publicar un comentario