¿Por que estuve tan asustada? Porque predije la mitad de la emboscada. Fue algo tan perfecto, sonó algo tan disperso, que fue puro el aliento, perplejo el alunamiento, muerto veo mi aspecto.
El cáliz ya se enterró, la voz ya lo anunció, el dolor se adjuntó y nuestra estrella de flores se quedó.
Nunca más volveré a confiar, por más que me cueste, esto es mortal, y aunque me sienta tan superficial, mi promesa nunca se romperá, lo que me duela, lo que ya no me queda, hasta que mis sueños comienzen a llover. Oh por dios, ojalá pudiera sentirme candente, este frío me supera, no deseeo en lo más mínimo que esto te suceda.
Estas canciones me hacen ver cada vez más, lo que nos perdimos de vivir y cantar, de tocar y herir, es todo un frenesí, es extraño el sentir, al menos así lo es para mí.
Siento que me devora la paciencia, cada vez me queda menos que la del día que resta, es más que peor, es tanto un horror, aún que un error, porque eso es lo que eres, mi error más precoz.
Aunque se mezcle la carencia, aunque abunde la inconciencia, quiero verte arrastar, solo un momento, un poco más, junto a mí, a la par, ¿seré capaz de tanta maldad? Quiero ver mi ego por demás, hacerte sentir que lo peor no fue perderme, sino tener que sostenerme, pero realmente, en este estado, no soy nada capaz. Porque tú me conoces, y sabes por bien, que nunca te haré percibir, por más que a mí un tornado de lágrimas me apague el existir.


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