Es todo tirabuzones que giran y se invocalizan ante tal estupidez, que quede claro que la gente nunca tuvo traspiés, sólo fueron mínimas convalencias las cuales hoy nos quitan tantas experiencias. La crecida del mar, un flujo verde que al pasar, se deja desperdiciar, día a día por los imbéciles que contaminan para ganar. No somos más que falencias, la Tierra se está volviendo fea. No se vé más que muertes, un paisaje entero se deprime viendo las veces.
El día ya ni se asoma para ver, como nos hemos despertado hoy ya que, siempre estamos de mal humor, la vida nos cambia, el dolor nos consumió. Ya nadie se salva, ya nadie que sin lastimar, que dios nos salve, sino no vamos a perdurar.


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