Muchos de ustedes pueden decirme que esto no es nada, que mi mente es solo una fuente de aspiraciones interminable y mi inmadurez se esparce tanto que no me deja distinguir la realidad, y les contestaré, que justamente mi subconsciente no es una piedra, que puedo soñar tanto como la cabeza lo quiera, que mis lunas de cristal se reflejan en un agujero negro sin fin, invocado por esa persona que me recuerda a viejos tiempos. ¿Cómo se puede detener la imaginación si todo siempre te ha parecido tan inalcansable? ¿Y si siempre fue así? ¿Haz pensado en lo que sucede aquí? Tenés prohibida la palabra, no viviste como yo. Te invito a pispear un poco más como se ve de mi lado. ¡Hey! ¿Tenés dolores insufribles e insentibles? No te preocupes, unite a mí,
ya que yo no puedo sentir jamás. Me duele hasta lo inexorable, ya sea un hueso, una balada, lo que sea. Ya no debo sentir jamás. Ya no puedo sentir jamás, no, no puedo. ¿Qué me sucede? No estoy apta para ninguna de tus estupideces, quieras o no, ya no cuento más.
¿Qué me sucede?
Mi depresión me consume, me hunde en algo llamado dolor, que agonía, que pavor. No quiero volver, no, y verte, y saber que siempre es lo mismo, que pensás que soy una taradita, una cualquiera, que le falta la 'vida'. No voy a decir que no, me espera mucho más que esto, mucho más, por favor. Pero es verdad, ya no puedo sentir jamás, y si alguien más ya lo vivió, me va a entender perfectamente cuando diga: 'Me duele sonreir mamá, me duele. Mamá, tiene un cigarro para no atinar a la desquicia, mamá.'
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